Ford Mach 40

Fusionar dos coches americanos muy diferentes, un Ford Mustang con un GT, el primero un muscle car de los años 60 y el segundo un deportivo del 2006, fue una idea aparentemente alocada que tuvo Terry Lipscomb, y que presentó en el SEMA Show del 2012. Tras la gran acogida e interés que despertó el diseño de la carrocería en aquel momento, no había duda de que debía llevar a cabo su idea por completo, y así nació Ford Mach 40.

Este proyecto liderado por Terry Lipscomb contó con la ayuda del diseñador Mike Miernik, la del preparador Eckert’s Rod & Custom y también la del carrocero Hardison Metal Shaping. Todos formaron un gran equipo para crear esta espectacular obra de arte y que podéis ver paso a paso como fue su desarrollo en el video.

 

Del Ford Mach 40 destaca todo cuando observas, pero sin duda hay que resaltar su color plateado brillante simulando al metal pulido, su interior clásico y actual, y su potente motor central.

En su parte delantera el Ford Mach 40 se asemeja más al Mustang del 69, con parrilla oscura, luces de alógeno en los extremos, paragolpes cromado, parabrisas ocultos. Pero la visión lateral delata como la mitad trasera del coche es un completo GT.

La ubicación del motor era lo menos importante, cualquier sitio era válido siempre y cuando se respetara el diseño exterior del vehículo, por lo que acabó en el centro de la parte trasera. Y para que todos puedan admirarlo lo han dejado a la vista a través de una luneta de vidrio. Hablamos de un motor V8 de 5.4 litros incorporado de un Ford GT 2006, pero con el súpercargador Whipple que eleva su potencia hasta los 850 hp (862 CV) de potencia. Con una caja de cambios manual de 5 velocidades, y con un potente sistema de frenado que va a cargo de Baer. También hay que destacar las llantas de aluminio de 19 pulgadas con neumáticos Michelin 325/30.

Cuando nos adentramos en el interior del habitáculo su diseño nos traslada a los Mustang de los años 60, pero con materiales actuales de primera calidad y toda la tecnología de hoy en día. El cuadro de instrumentos mantiene su forma original pero con retroiluminación, el volante de tres radios de la época y asientos de cuero.

 

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